lunes, 20 de julio de 2009

Mi querido padre Miani, ya sabe que no soy buena con las palabras, pero no puedo dejar de estar presente en estos 50 años de sacerdocio, recordar todo lo que aprendí y crecí esuchándolo me llevaría muchas páginas, pero mi vida encontró un rumbo diferente desde que lo conocí y llegué al Tambo, barrio Chino, medios de comunicación, Maranatha; qué decir de sus "riquísimas" omilías, de sus mates, su música clásica y los cortes de pelos que le hice, de los mejores entre los que nos animábamos. Lo recuerdo siempre por su convicción, fortaleza, inteligencia, alegría, disponibilidad, compromiso, Dios lo siga bendiciendo. Con todo mi corazón.

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