lunes, 13 de julio de 2009

Padre Miani


Si hay alguien que se merece un reconocimiento especial por su trayectoria luego de 50 años de actividad, sin dudas que "El Padre Miani" es el ejemplo ideal.
Tuve la dicha, el inmenso placer de conocerlo, primero de "oídas" al ser profesor de mi hermana en la Universidad Católica de Córdoba, allá por la década del 60.
Lo tuve como profesor en mi Facultad de Derecho de la misma Universidad y disfruté de sus clases magistrales. Es un docente que se mete en la piel de los alumnos y da vida a la Teología que sale de su boca.
Compartí con él, quizás lo que más le gusta y para lo que es su esencia: Ser Misionero. En este sentido compartí toda una experiencia en mi recordado Corcovado, Chubut, dando catequesis y llevando la palabra del Señor a gente de la cual más que enseñar, uno termina aprendiendo.
Conocí allí la infatigable actividad del Padre Miani y de su increíble capacidad para organizar y de la nada hacer todo.
Como lo hizo también (y tuve el privilegio de compartir como catequista) en Barrio Poeta Lugones, Córdoba, donde no solo conformó una Comunidad (con Iglesia y todo), si no que los organizó en actividades para que se autoabastecieran.
Un genio, un soldado de Cristo, un obrero del Señor, un Amigo de los hombres.
Las limitaciones de mi naturaleza me impiden seguir manifestando todo lo que siento, todo lo que admiro a este incansable misionero, humilde por sobre todas las cosas.
Lo increíble es que estamos simplemente celebrando sus primeros 50 años con el Señor que son una antesala de sus próximos 50 años, en que la celebración del centenario lo va a encontrar, estoy seguro, con el mismo dinamismo, con la misma fuerza abriendo los surcos de la Viña del Señor.
Felicitaciones Leónidas y toda mi admiración.
Un fuerte abrazo de quien mucho te quiere y no olvida la experiencia de Vida que te debo.

Eduardo José FUNES

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